Sabores

La nostalgia sabe a menta.
La tristeza sabe a sal.
La nostalgia a canela.
La alegría a amar.

No era penal.

Erguido bajo el golpe en la porfía,
me siento superior a la victoria.
Tengo fe en mí; la adversidad podría,
quitarme el triunfo, PERO NO ERA PENAL.

El triunfo de la sensatez (es para llorar)

El Quijote es el primer libro con el que he llorado, con la muerte del Quijote, por todo lo que significa: El dejar que la locura desaparezca. Eso es terrible. El triunfo de la sensatez”

Ana María Matute. (Barcelona, 1925-2014)

Haiku mundialista

Qué bueno /
Que hoy no pasen fútbol /
Hoy vuelo.

#haiku
#Brasil2014 
#EstoyFatalDeLoMío

Las tormentas del DF

Las tormentas del DF no son los llantos discretos que son las lluvias del norte de Europa. Las tormentas del DF son truenos, relámpagos, agua que cae como si alguien la derramase de barriles guardados en nubes oscuras y son, además, intempestivas. Es como si la ciudad necesitara descargar energía. Llora, quizá, pero de coraje. Por eso oscurece. Y grita. Por eso los truenos.

Los reyes magos no existen.

Día del Padre

Hoy es Día del Padre. Llamé a Pá, que disfruta el Mundial como pocos y ahora que está jubilado está convencido de que romperá su propio récord y verá todos los partidos. Hoy espera que ola latinoamericanos triunfen en sus propias gestas.

Me ha contado 30 veces el día que su padre, mi abuelo, lo llevó a ver el Alemania - Inglaterra en León en México 70 y defiende convencido de que el Káiser Beckenbauer es el mejor-jugador-que-ha-existido-jamás. Lee El Quijote cada año, le gusta citar a Shakespeare y sabe el inicio de La Divina Comedia en latín. Es ingeniero químico, de la UNAM, y también me ha explicado que la cuna del conocimiento de México viene de la Gran Casa de Estudios de este país. De la Facultad de Química ya ni hablamos, nos ponemos de pie.

Hablamos 10 minutos de fútbol y nos reímos mucho. Fue bonito.

México y la República.

Ocurrió en 1940.

La frase es de Luis I. Rodríguez, embajador mexicano en Francia, en el funeral de Manuel Azaña. El presidente español, en el exilio, había pedido que le enterraran con la bandera republicana y el régimen de Vichy se lo negó. Su féretro lo cubrió la nuestra, la mexicana. Que bueno, también es tricolor.

Para nosotros será un privilegio, para los republicanos una esperanza y para ustedes una dolorosa lección

De esas cositas, que no son tantas pero son suficientes, que me hacen sentir orgullosa de ser mexicana.

Quiero ser una tormenta.
— Quiero llover mucho esta noche y mañana amanecer escampada.